
Este libro apareció por casa como parte de las lecturas de mi hijo en el colegio. Estando en la estantería más a mano que otros libros, este acabó ocupando mi tiempo frente a otros volúmenes igual de interesantes.
La portada representa la imagen de uno de los brigadistas internacionales en una de las ceremonias de despedida de los soldados extranjeros en Cataluña, en octubre de 1938. Una fotografía de Robert Capa que, como referencia, aparece en la página 208 de su libro Robert Capa — Obra fotográfica. La foto en particular puede verse aquí, gracias a la página https://artblart.com/tag/robert-capa-farewell-ceremony-for-the-international-brigades/.
Sobre el libro, se desarrolla en 3 partes y un epílogo:
La primera, que cuenta la historia del propio escritor (es una novela que cuenta la historia de escribir una novela).
En la segunda parte tenemos la historia de Rafael Sánchez Mazas, presentado como el número 4 de la Falange.
Finalmente, la tercera parte: que cuenta la historia de Miralles, un soldado republicano catalán que se presenta como el arquetipo de luchador antifascista internacional de mediados del siglo XX.
En el epílogo (del año 2015, cuando la novela se publicó en el 2001), el autor insta al lector a buscar su propia interpretación del libro.
La primera parte nos presenta al escritor, protagonista de la novela. Sus circunstancias, incluyendo sus motivaciones, pero también cuestiones más mundanas que no lo hacen cercano.
En esta parte uno de los personajes secundarios, que ayudan a anclar la historia pasada en el presente, se presenta como independentista catalán pero diferenciando entre nacionalmismo que es ideológico, como una religión, e independentismo que es una opción. Así:
—Creí que eras nacionalista.
Aguirre dejó de comer.
—Yo no soy nacionalista —dijo—. Soy independentista.
—¿Y qué diferencia hay entre las dos cosas?
—El nacionalismo es una ideología —explicó, endurenciendo un poco la voz, como si le molestara tener que aclarar lo obvio—. Nefasta a mi jucio. El independentismo es sólo una posibilidad. Como es una creencia, y sobre las creencias no se discute, sobre el nacionalismo no se puede discutir; sobre el independentismo sí. A usted le puede parecer razonable o no. A mí me lo parece.
En la segunda parte, con Sánchez Mazas como hilo principal, se cuentan las motivaciones de los falangistas y rebeldes para promover la guerra. Así:
Por entonces a José Antonio le gustaba mucho citar una frase de Oswald Spengler, según la cual a última hora siempre ha sido un pelotón de soldados el que ha salvado la civilización. Por entonces los jóvenes falangistas sentían que eran ese pelotón de soldados. Sabían (o creían saber) que sus familias dormían un inocente sueño de beatitud burguesa, ignorantes de que una ola de impiedad y de barbarie igualitaria iba a despertarlas de golpe con un tremendo fragor de catástrofe, y sentían que su deber consistía en preservar por la fuerza la civilización y evitar la catástrofe.
Y sobre cómo, pasados los años de la guerra, Sánchez Mazas se acomoda al régimen franquista cuando en 1957 escribe "Ni me arrepiento ni olvido"; pero realmente el número 4 sí había olvidado —o decidido olvidar— sus principios falangistas.
En la tercera y última parte se presenta a Miralles: un viejo soldado republicano que ha pasado años luchando contra el fascismo, más allá de la derrota en la Guerra civil. Aquí el autor torna de lo referido a lo vivido: porque de Sánchez Mazas solo sabe por testimonios de otros, pero a Miralles sí le llega a conocer.
Finalmente en el epílogo el autor —que no el protagonista del libro— escribe cómo la Guerra civil española es contada, debatida... Para utilizar sus mismas palabras, cito:
... aunque en Soldados de Salamina (Nota del Redactor: el libro) haya buenos y malos ―y ningún lector de buena fe alberga ninguna duda acerca de quiénes son los buenos y quiénes los malos―, ni los malos son completamente malos, ni los buenos son completamente buenos: al fin y al cabo, en la novela hay un intento serio de entender qué fue de verdad el falangismo y quién fue de verdad Sánchez Mazas, realizado desde la evidencia aplastante de que entender no es justificar, sino exactamente lo opuesto; al fin y al cabo, toda la novela gira en torno al fusilamiento de unos presos franquistas por soldados republicanos.
Y también reflexiona sobre cómo la Guerra civil sigue afectando al presente: porque —según el autor— no puede ser de otro modo, como ocurre con toda la historia del mundo:
Time present and time past
are both perhaps present in time future
and time future contained in time past.
Poema de Thomas Stearns Eliot al comienzo de su libro Cuatro Cuartetos.
P.S. Como términos aprendidos, mencionar:
Batalla de Salamina, entre griegos y persas en el 480 antes de Cristo. Utilizada como representación de la lucha entre democracia y absolutismo, respectivamente. En la misma guerra que la batalla de las Termópilas.
Garlopa, que es un tipo de cepillo de carpintero, pero del que no he sabido encontrar cuál es su hecho diferencial. Hasta el punto que la Wikipedia tiene, en su acepción genérica de cepillo que es el guillame, el término garlopa como sinónimo, aunque exista una página aparte para ella. Quizá la definición de la RAE sea más útil, aunque confusa igualmente para los que no somos carpinteros: