Un problema no puede resolverse en el mismo nivel de pensamiento que lo creó
Albert Einstein citado en 1970 —enlace en inglés— por Ram Dass
Esta es otra cita inspiracional de origen dudoso. Ram Dass, un profesor de psicología en Harvard reconvertido a gurú, cita a Einstein como el autor de la frase en una conferencia en 1970 —enlace en inglés—. Esta investigación sobre el origen de la cita —enlace también en inglés— me permite atribuirle a Einstein la autoría con suficiente convencimiento.
Supe de esta cita a raíz de la firma de correo de un compañero del trabajo. Y he hecho uso de ella profesionalmente en suficientes ocasiones como para que pueda aparecer en la lista de aforismos.
La cita llama a practicar el pensamiento lateral a la hora de abordar problemas. A no quedarnos en la parte conocida del problema, que nos llevarán irremediablemente a los mismos conflictos conocidos.
Pero la cita tiene también una lección organizativa: si traducimos nivel de pensamiento por nivel de autoridad nos encontramos con un día cualquiera en la oficina, donde surgen problemas (conflictos) y es necesario darles una solución.
Si un gestor toma el camino de resolver el problema, el haber escalado el conflicto ya implica a un nuevo nivel. Entonces gestores del mismo —más alto— nivel pueden negociar; o, incluso, el gestor puede proporcionar el pensamiento lateral que el trabajador que encontró el problema no pudo ver —o que simplemente desconocía la existencia de tal nivel de actuación—.
Pero si la gerencia no interviene por considerar que no es de su incumbencia, entonces el problema permanece en el mismo nivel que lo originó. El gestor puede considerar el conflicto un ejemplo de sesgo de confirmación por parte de los trabajadores del nivel donde se detectó el conflicto; pero si el gestor no participa de alguna manera, entonces no hay nuevos datos o alternativas que cambien el estado del problema. El trabajador, que ya ha afrontado el problema sin encontrar una solución, debe volver a reinterpretarlo con la esperanza de dar con la solución que no encontró en primer término. Aquí el gestor puede haber incurrido en su propia maldición del conocimiento asumiendo que los trabajadores disponen de la misma información que él. También puede ocurrir que el trabajador sea reacio a aplicar soluciones divergentes —de otros niveles— por cualquier otra cuestión, como experiencias traumáticas.
Parece claro que pensar diferente es clave para afrontar problemas; pero a ese pensamiento creativo deben colaborar todos los participantes: desde los propios trabajadores a los gerentes involucrados. Sin nueva información el problema permanecerá en el mismo estado, salvo que por casualidad, alguien llegue a la iluminación.