Blog > Libro - El Paraíso perdido

12 de julio de 2026
Título: El Paraíso perdido
Autor: John Milton
Año: 1993
ISBN: 84-08-00240-X

Compré este libro en la Librería Pérez Galdós, en la calle Hortaleza de Madrid, cerca de Gran Vía; creo recordar que junto a Los santos inocentes y algún volumen más. Como siempre: las tiendas de libros antiguos nos dan la oportunidad de leer cosas que no se nos habría pasado por la cabeza elegir, como me ocurrió con este libro, El Paraíso perdido.

Creo, por la anotación "Oferta 5" escrita a lápiz en la primera página, que pagué 5 € por el libro. Y me llamó la atención otro apunte, también a lápiz, que dice: "EXCELENTE TRADUCCIÓN".

Esta obra de John Milton es una reflexión sobre el mal y el papel de Dios al permitir su existencia —spolier alert: si el hombre peca es por su propia libertad para seguir el camino recto o torcido—.

Es una obra en verso; sin rima. Como lo explica el propio Milton en la introducción —texto incorporado a la segunda edición del poema en Londres en 1674—:

La medida es el verso heroico inglés sin rima, como sin rima versificaron Homero en griego y Virgilio en latín, pues la rima no es un aditamento necesario ni un verdadero ornato del poema o del verso bien hecho, especialmente en los poemas más bien largos, sino la invención de una época bárbara para dar valor a un asunto que no lo tiene y hacer que un metro no parezca cojo: invención que gozó después de gran prestigio, a decir verdad, por el uso de algunos ilustres poetas modernos, arrastrados por la costumbre, si bien con perjuicio y embarazo propios, amén de la necesidad a que les obligaba de expresar muchas cosas de manera distinta, peor por lo común, de como las hubieran expresado sin rima.

El traductor, Abilio Echeverría, ha utilizado en castellano versos alejandrinos: 14 sílabas separados obligatoriamente en hemistiquios de 7 sílabas. Un reto de traducción importante.

Sobre el estilo del libro: el exceso de cultismos volvieron a recordarme la lectura de la Antología Poética de Góngora: y como es la segunda vez que hago referencia a esa lectura de Góngora, baste esta aclaración para asumir que sí: desde entonces estoy traumatizado y no puedo leer un libro culto sin sufrir. Aunque en este caso Milton —y sobre todo las notas— han hecho este pequeño suplicio algo más llevadero.

Y es que hasta los eruditos nos hacen saber que no estamos solos en esa desazón: al final de la nota del verso 385 del libro XI —la nota más larga de todo el texto— el traductor dice así:

La relación histórico-geográfica consituye un alarde de erudición; pero, pienso con Th. Newton, no añade nada a la belleza del poema.

Pero no todo son cultimos. También hay invención: el primero de los doce libros describe el Pandemonium como la fortaleza que erigen los demonios en el infierno. El término es conocido, por no tenía ni idea que lo acuñara Milton en este libro.

Como conclusión: un libro de otro tiempo, destinado a gente más culta que yo, que se puede leer en el siglo XXI gracias al trabajo y las notas del traductor Abilio Echeverría.

Más vocabulario:

  • Empíreo: el más alto de los cielos en la teoría geocéntrica del universo.
  • Islas afortunadas: entre las que están las islas Canarias —con las que sí se identifican las Hespérides—; pero no solo ellas sino toda la Macaronesia.
  • Preterir: ignorar a alguien de aquello que le corresponde.
  • Celícola: habitante —gentilicio— del cielo.
  • Solio: trono con gradas —tarima— y dosel.
  • Calcañar: talón, parte posterior de la planta del pie. Esta palabra la conocía pero lo había olvidado.
  • Turíbulo: incensario, botafumeiro.
  • Propender: inclinarse o tender a algo. Esta también me era familiar, pero me sonó extraña de entrada y la tuve que consultar.
  • Urente: que escuece, ardiente, abrasador según la RAE. Y sinónimo de urticante.
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