Es más fácil para el mundo aceptar una simple mentira que una verdad compleja
La mentira es un tema recurrente en esta sección si contamos la incoherencia deliberada y la negación de la realidad como falsedades.
La cita de Alexis de Tocqueville reflexiona sobre nuestros propios sesgos como humanos. Sobre cómo necesitamos tener razón, aunque no estemos dispuesto a hacer todo lo necesario para comprender lo que tenemos entre manos... Más bien queremos hacer lo mínimo.
Dentro de esa autocomplaciencia en cómo vemos la realidad nos podemos cerrar a aquello que la hace compleja. Simplemente para ahorrarnos el esfuerzo. Y si bien las particularidades nos pueden hacer perder la visión de conjunto, tampoco podemos descartarlo como ruido: el demonio está en los detalles.
No dejar pasar ni una e ignorarlas todas son actitudes igual de dañinas. Quizá con la diferencia que una se esfuerza en buscar la verdad y la otra se empeña egoístamente en no estar equivocado.
Podemos decir que la virtud está en el medio a la hora de la práctica. Pero si no sabemos dónde están los extremos, difícilmente sabremos cuán lejos estamos de uno y de otro cuando lleguemos a la acción.
Elijo el riesgo calculado antes que la parálisis por análisis. Ante la falta de información se puede dar el beneficio de la duda; pero si la realidad ya ha demostrado una inconsistencia práctica, entonces no.
Porque el que empuja una falsedad está engañando. ¿Para su propio beneficio? ¿O para el de todos? Si las consecuencias del engaño de otro las debes asumir tú, sin duda el beneficio no es para ti.